- Poemas -

 





 

Florinel 1996

 


FLORINEL (Poemario) (1996), reúne y concentra poemas de índole pasional; la disposición anímica de su inspiración, refleja un auténtico lirismo con un estilo rítmico natural de encanto y de dulzura espontánea, que sale de lo más profundo del alma; evocando y cantando en forma sonora y sentimental la intimidad amorosa y sensibilidad espiritual del hombre que a través de su edad, experimenta y percibe el latir del corazón en un tierno recuerdo romántico.

(págs. 22,23,24,25,26,27,28 y 29) 


AUSENCIA

        

 Cuando cinco turbantes de la tarde

colgábase de un simple minutero

sin prevenir tu inesperada ausencia,

dudosamente presioné y presioné el timbre.

¡Ah! ¡qué sorpresa! ¡qué sorpresa!...

no quisiera recordar aquélla respuesta

no quisiera regresar a esos gélidos recuerdos

que entumecieron mi jovial esperanza.

 

Incrédulo me desplazaba junto  a la puerta,

esperaba volvieras a salir, como siempre;

pero, ¡nada! ...¡nada!... frío como extinta,

cada instante hacíase sentir más tu ausencia,

solamente un lacónico mensaje:

- la hora de tu partida -

 

         De uno a uno, se trizaron mis cristales

el universo se agrietó en mis huesos,

rebalsaron de las fuentes sus caudales

los arbustos se carbonizaron en mi alma

y se enmudecieron todas, todas las palabras.

Cabizbajas, unas tras otras encerrábanse

en sus yertas friolentas celdas,

y todo el mundo se vino por el suelo

rebotando por las entrañas de la tierra.

 

Muchas tempestades sembraron el cielo

estrujados con mis manos murieron,

y a orilla de la desgracia fue sepultado

para no palpar jamás vísceras de ausencia.

 

Regresé, no sé de qué parte de la tierra

a verificar la cóncava retroactiva idea,

pero, todo era cierto... ¡estabas de viaje!...

corrí hacia el pretérito de mi derribado ser,

cansado abrí los pórticos del firmamento,

llamé a todas las ilusiones

llamé  a las luces violáceas

llamé a todas, a todas las flores

y en conjunto deshojadas

las arrojé al torrente de mis venas.

 

Se extinguieron las estrellas

en el sórdido medular vacío,

las exequias de esa tarde

en lágrimas colgábase del cirio

y tu sombra pendía del viento.

 

Ya te marchaste, ya te ausentaste

que te vaya bien...que te vaya bien...

ya no vuelvas, ya no regreses,

ya no encontrarás lugar...lugar...

en estas ajenas primaveras,

 

ya no estará vacía esta soledad

otras aguas regarán las mustias,

ya no verterás el frescor de besos

los inviernos habrán pasado,

ya no cogerás pétalos de amor

tampoco podarás corolas de flor

 

porque las canciones habrán terminado.

 

Volverás, pero, ya no te posarás

en los prismáticos cuarzos solares.

Volverás, pero, ya no te recostarás

en la fragancia pura de mis rosales.

Volverás, pero, ya no se abrirán

los blanquizcos brazos del alba,

porque, corroídas y destaviadas

sobre las cumbres se habrán quedado. 

        

Volverás, pero, esas tardes

ya se habrán replegado

en la cuesta del olvido.

Volverás, pero, esas lágrimas

ya se habrán escurrido

por  la fisura del pasado.

Volverás, pero, los tardíos vientos

en ajenas miradas rodarán,

rodarán al pretérito derramados.

Volverás, pero, ya no cantarás

tu anaranjado verde gesto,

porque destejiendo el tiempo,

todo se habrá terminado

en el estival desierto.

  

Volverás, pero, las ideas yertas colgarán

carcomidas por los recodos de la distancia.

Volverás, pero, las miradas congeladas estarán

tendidas sobre las tenues orillas de la luz.

Volverás, pero, las auroras habrán muerto de sed

porque las noches una a una habrán caído del sol,

bañadas en nevascas añoranzas de travesía

y con nostálgica soledad de muy honda partida.

 

Volverás, pero ya no te querrán los gladiolos ni las rosas

porque la adversidad te habrá ganado el vacío.

Volverás, pero, ya no descolgarás los recuerdos

porque se habrán decapitado en el fondo del rocío.

Volverás, pero, ya no pintarás el ardor de labios

porque siguiendo el camino de la ingratitud

todo, todo se habrá terminado en manos de la nada.

 

Volverás, pero, todo se habrá marchitado

porque se irán conjugando los pretéritos

y sepultándose los pálidos momentos

en el vientre enternecido de las horas.

 

Ya no vuelvas, ya pereció el amor,

ya sucumbió en la puesta del sol.

Ya no te acerques, ya no palpes amarguras,

por esa senda cargada de ausencia

rebota vereda en vereda tu triste nombre.

 

Ya no acariciarás los alhelíes

porque al reverso de las felicidades,

cabalgan los amores por los aires

y por las zanjas van rodando los dolores.

Ya no podrás reverdecer la primavera

porque teñida de enlutecida esperanza,

se arrugará de un triste amanecer

y alzando su extraviado vuelo

se habrá trasuntado al ayer

para irse al otro lado el cielo.  


         D I S T A N C I A

( a Flora Nelly Bardales Flores)

 

Las turbias aguas he cruzado

sus recodos me han sangrado,

he corrido las calles

he saltado las horas,

para verte como siempre

en el declive del recuerdo.

 

En esa banca de aquellos días

en el lugar que siempre leías,

mis huesos, mis venas y mi paciencia.

En  esas verdes diseñantes rosaledas

en donde solías releer mis tardanzas,

mis costumbres, mis versos,

en donde solías releer mis tardanzas,

mis costumbres, mis versos,

en donde solías descifrar mi ausencia.

 

Ahí, en ese mismo lugar

de aquellos aromáticos tiempos,

de aquellos aurorales trazos de sauces,

que en la esbeltez de rayos espígales

 zumbando de amor llegan hasta el cielo,

quedando en manojos de colores

bifurcados en cóncava inmensidad, 

y desde el curvante azul retrocedida

en un beso de corola esparcida

se estrella en ésta soledad

 

He apresado la melancolía

para verte como siempre,

en el declive del recuerdo

en la banca de aquellos días.

 

¡Ay! ... pero, tú ya no estabas.

Ya no estabas

en el silente lugar,

ya no hilvanabas tu espera.

Ya no avizorabas mi llegada

ya no mirabas mi rota esfera,

¡Ay! ... más tú, ya no estabas.

 

Te has ausentado...

también las sombras,

los crepúsculos

los destellos

los paisajes,

todos se fueron contigo

todos partieron por un mismo camino.

 

El ángulo perdido en mi pecho

carboniza mi lánguida vida,

y el vasto firmamento

se retuerce en mi su grito...

Adentro, muy adentro

en la oquedad de mi alma

hasta horadar el confín oculto de mi ser.

 

Pero, ¡Ay! mi dolor camina

por las cuestas del recuerdo

por las grietas de la memoria,

por el quebrantado pensamiento

por las abruptas pendientes de la lejanía,

para extirpar la esperanza

como hojas arrancadas de la melodía.

 

Pero, tú, ignoras mi sufrimiento

¿no sabes que mi corazón destrozado

cuelga agónico del dintel de tu puerta?...

¿no sabes que mi amor descoyuntado

se derrama por la sequedad de tu llanto?...

por eso desarraigo los caminos

y acorto las distancias,

restregando con las yemas de mis dedos

la ensombrecida cercanía,

para que retornes a tu aposento

como lo hiciste en aquél primer día,

en donde hoy tus pasos lejanos

lloriquean al ras de tus umbrales.

 

Pues; que difícil es olvidarte

no tengo fuerzas para arrojarte

de mi espiral universo,

a donde llegaste sin bulla

a mi secreta playa

a mi arenosa burbuja,

en donde floreció tu sonrisa,

en donde hablaste a media voz,

resuenan tus expresiones tan cerca,

en cada instante reviven tus caricias

como penumbras de mis sueños

como estampas del alba caídas del cielo.

 

Pero,  ¡ Ay!... ¿por qué no regresas ?...

a posarte sobre mis ramas otoñales,

a cantar en los últimos pétalos del tiempo,

a enjugar lágrimas de viejas horas;

que resecan alveolos del pasado

que dejaste en la umbría tarde.

 

Pero,  ¡Ay!...¿por qué no retornas?...

¿es, qué no sientes la distancia

que entran como espinas en el alma?,

¿o has perdido el extremo de la senda

en los sórdidos campos de tu ausencia?...

-          respóndeme por última vez –

mi nieve mensajera

mi terroncito de miel

mi pedacito de cielo.

 

¡Ay! me estoy sangrando

en los bordes de la soledad.

¡Ay! me estoy muriendo

lejos, lejos, muy lejos.

¡Ay! me estas matando

lejos, lejos, muy lejos,

me está matando...

¡Ay!, me estás matando...