|
|

Aurora
Natural
(Ensayo
del Naturalismo Expresivo)
1999 |
AURORA
NATURAL
(ensayo
del naturalismo expresivo) (2005), su contenido esta orientado a
buscar la posible fórmula de reformar y revolucionar las
técnicas narrativas de los géneros literarios, implantando y
generando un original monólogo de vida interior, dibujada en un
dialogo poliédrico y grafico con la realidad inmediata, en una
pluralidad de conceptos metafóricos y perspectivas filosóficas,
removiendo las estructuras tradicionales de las unidades
objetivas literarias, con un propósito y afán vanguardista en el
uso de las construcciones de ideas e interpretaciones metáforas
literarias, expresando oblicuos espacios de sensibilidad de
belleza captada del expansivo mundo exterior, con un estilo
lírico propio en sus tiernas narraciones, demostrando habilidad
entretejida de ilusión sensorial en los relatos poéticos o en
los cuentos sucesivos de un ensayo del género literario.(fragmento
Pág. 7 al 24) .
Nº 01
ANARANJADA ALBORADA
DE DULCE AMANECER MOJADA.
1. El tiempo ovalado en vacío se va abriendo, en su expansiva alborada
de azul primavera, cual pétalos de rosas color escarlata esparcidas por
el cielo, mientras queda el cárdeno viento tamizado de aurora fresca, va
sobrepasando la estela en adelgazada fragancia violeta, la púrpura
pradera humedecida de verdor ilusión, sembradas de aromas de clavel en
el encarnado corazón. Junto a ese deslizante leve paso de lila, estaba
diseñándose suavemente invisibles linderas de la espesura en rosado
vuelo, de aquella enorme rosaleda tamaño del amanecer, remojada en sueño
de hierba almendrada sin oscurecer. El silencioso polvo cristalino del
celeste repintado, en rimados de anaranjado oropel del canto esférico
sostenido. Desdibujados besos en racimos deliciosos de esperanza, se van
ahondando los distantes caminos en la danza, a medida del rozamiento de
brisa perfilada entre la sombra. Trasluciendo al mundo la diversidad de
sus divinos colores de amanecida, en despejado firmamento del acrisolado
pensamiento del alba, que recorre la espiga del clareado crepuscular
infinito, en el diáfano embrión de la gota espesa del compacto rocío.
Bajo el cielo azul blanco enamorado de lo esclarecido, de flotantes
enjambres seductor de miel atardecido. Entreabiertas burbujas sueltas
teñidas de arrebol gramas, en donde las variadas flores de fucsias
colgadas, bordean en redondo las separadas afueras del río, como un
silencio amoroso de azulino verde suspiro, que se profundiza en granates
magnolias abiertas, hasta perderse en el centro mismo del alma.
2. Desde el crecimiento blanquecino del alba, amanece la tierna en
plantación abierta de flores, con una relumbrante luz amarilla crema de
esperanza, muy cercana al recuerdo estalla en círculo de rosa. Tan recta
albor despejada se derrama, en esféricos versos de hojas espesas claras,
fijadas en la allanada memoria bruñida de plata, que cruza la elevada
orbicular cuesta devuelta a no sé adonde su estirada. De plisadas agua
de río curvo en perlas revueltas, irradian sus arrugadas olas hacia lo
más lejos de la tierra. Y su amplio abanicado espectro de sombra
planchada, libremente resplandeciente de intacta aroma deslizada,
señalada en desatada risueña rama vivida, al final del pesado sonido
comenzado del día. En una inmensa retrasada orilla, buscada en la duda
del alba despintada, se queda desquiciada de piedra coloreada y fina.
Rasgando en diáfana contraria frescura, la verde cumbre a oscuras se
divisa, sin retorno a su indeleble blancura. Tan a distancia se
bosquejan las encaminadas líneas del cielo, desatado en un momento
enrojecido de fulgor firmamento, cual un ágil pincelado de soltura
delicada, en una gota grande de paisaje descendido se termina.
Reflejando su esbelta llamarada celeste, como nunca, resbalada en
púrpura suavidad y siempre detrás de la nada, resaltada luz abierta en
la espumante nube de espera. Perdida en los rebordes ausentes llenadas
de bastante silencio, como algo que arde a frío consumido y vuela lento
sin ser visto ni observado al roce del instante, en perfilada duda
escondida al inverso iluminado de la concavidad hermosa mañana.
3. El rebosante cielo, se ha desnudado de su lucidez, como quién se
despoja de su único azul acento. En una porción adecuada color carmesí
segmento, y el otro tono verde azulado de reluciente pasión, me trajo en
sueño todas las nubes hacia la convexidad de mi canción, tejidas en
celeste centellear con perfume de dibujado alhelí. Para acogerse de
pronto, entre mis húmedos largos dedos, como unos cuantos encontrados e
indecisos hálitos color cal naranja, salidos desde el fondo de la
oquedad del alma. Me está dejando perfilado dulcemente, la cavidad
redonda de luz rosada despeñada en el puente, sólo con unas cuantas
huellas palpitantes ya soñadas, en rojizos besos de encarnadas mañanas.
El descampado paraje de silencio espigón, entregada a la sombra de hojas
lilas sabor limón, se queda sobre el agua sonora de la razón. Luego con
mirada de apagado cristal, hacia lo lejos del cielo se vislumbra, la
blanca luz envuelta en risa se alegra, como ramillete sostenida en un
pedestal. Van girando curiosamente de incrustada violeta, en la
hondonada del canto relevante de añil, las curvadas penumbras color
cerezo sembrado en el azul, a los prominentes márgenes del iniciado
sinuoso camino del corazón.
4. El día, sólo es un color licuado de arte, vaciada en la redondez de
un jardín no regada, con pintura excavada netamente ya dibujada. Es un
nuevo día en el ovalado luciente firmamento, la bella reverberación la
retiene oculta en tu recogimiento, como un tercio del tesoro de silencio
van finalmente calculando. (......) De coagulado perfil la insonoridad
disuelta, oyendo vagamente a lejos el secreto del agua, pronto envuelve
de blanca rizada ensordecida rama, a su propia redondeada hermosura
cotidiana. (...) Significando un refrescante acceso necesario de
paisaje, o de un refractado simbolismo de oro puro intenso a la
distancia, desbordándose al azar del momento, en otro de diferente
densidad más apretada que el tormento, en un vacío profundizado en el
encuentro. (...)
5. Es un lindo día vestido de agua. Suavemente vertida de una bóveda
natural guinda. Tras de la respirada claridad, llenada de hundida
soledad. Opuestamente a espaldas de la cristalina montaña, va
despertando al desgarrado frío, entre las encarrujadas vertientes que se
reseña, como un enrevesado terroso panorama contraído. (....)
6. Cuando repintando el alba, en cada rayo se agranda la esperanza. Y se
va subrayando a profundidad, el insondable misterioso azul cielo
despejado. Inmediatamente se entreabrió hondamente el adivinable y
conocido anverso del nuevo día, cual hojas de una enorme pesada y pulida
puerta, livianamente pintada de fresca alegría. Para dar posibilidad de
irisación turquesa, sostenida en la vertiente de piedra, y otra vez, a
obtener algo del aspecto desconocido del prisma. (...)
7. Todo el mundo, girando a la vida se alegra. Y llega el amanecer,
límpido y cristalino como el agua, ausente de nube y de sombra. En
reflejo deshilachado de espejo, abierto al calor solar festivo, sin
lluvia palpitando de rígido, como rosales enarboladas en primavera. La
tierra pacientemente escalada sonríe, de un buen día hasta tocar el
vacío. (..) Ambas van pasando de prisa, por la misma senda de ancha
piedra, tan cercanamente en rápida caminada, como una rosa deshojada se
queda. Hacia la radiante allegada presencia honrosa, de la cristalina
aurora, que de pie firme empinada del olvido, dibuja el velo
blanquecino, en la retrasada silueta del alba.
8. Sobre la nitidez cristalizada de la mañana, quisiera escribir mi
deseo de amarte y acariciar la brisa, con las manos encrespadas del
tamaño del mundo. Como un guardado misterio vacío de contenido, que no
llora en la profundidad de mi alma. (...)
9. La bronceada desigual de las montañas, están hondamente fingiendo su
dormida natural. Mientras voy dejando entrar el silencio, como una
sombra alargada de abismo. En dos extensos enigmáticos caminos, aireados
de azul morado escarlata, en asombro enrarecido de color valle, en
desolado irregular se retrasa la mañana. (...) El viento se desvanece,
dentro de aquéllas diferencias de vacíos de la nada, hasta tocar el
arriba del alba. (....)
10. Sueño escrito en luna derribada, como un libro abierto en la tierra
sembrada. Preciado en el grosor del silencio, rayado al borde de la luz
de aurora, se va parchado de sufrimiento al precipicio. Huyendo en la
misma dirección que el viento, atravesaba el lejano umbral del
firmamento, en ese anticipado crepúsculo del pensamiento, siendo todo en
conjunto el único universo. (....)
Nº 02
COLOR EXPRESIVO DE AURORA
EN BRUSCA BRISA DERRAMADA.
11. Los medios días desparramados de miel, pasan siempre con una natural
respiración de alegría, dando la sensación de haber ascendido al centro
mismo del cielo. Formando su engrandecido infinito, va dejando
amontonado todos los mínimos sufrimientos de un día, en el escollo
rebosante del paisaje que guía. (.....) El ensombrecido rumbo de todos
los caminos, acortan las endurecidas claridad del mundo, como un corazón
contraído precisamente al inicio del tiempo.
12. He atravesado a tientas los campos, con una soledad y un silencio
infinito de eternidad. Mis pasos parecían andar, en un reflejo huesudo
del desierto, sin vida, sin calor, sin amistad, como un camino fallecido
a la distancia. Borrando justo lo distinto, que huye torpemente de la
tormenta, abriendo la blandura sombra del invierno. (...)
13. De viento meridional se ausenta, el plano superior dispersado cerca
del sueño de cuesta. Sostenido en lejano vértigo de atmósfera, separada
por donde viene el final de la brisa en subida, sobre opulenta montaña
de sombra fría, se fija de verde piedra pesada de alta espesura en
bajada. De pálido color vertical, en lontananza del sol en declividad,
alrededor de la peña arcillosa bronceada, como un canto sobrescrito
interminable se resta. (....)
14. De pronto, nada más que sombra, sobre techos de tejas vivas de
color, completaba mi profundizado sueño. Cantaban los nítidos azulinos
gallos repasados, alargados hacia arriba por el tiempo. Venía de rápida
impecable calada en esfera, fresca y ventilada madrugada de cerezos de
agua. De este a oeste instantáneamente se entrecruzaban de miradas, por
casi la mitad del frío desnivelado, duplicándose en el declive de la
sombra. Como un triste perdido viajero, consumido por los solaces
caminos de la vida. (...)
15. La vastedad del firmamento, se llenaba con la dimensión de la
claridad. Cuando algunos lentamente descifrando, pretendían devorarse
las sombras en un solo día. Entones, se juntaban las gotas del inclinado
vuelo, hasta caerse aglutinado en un solo beso. Pensar que en ese
alejado silencio, se oían rodar tantas piedras llevadas por negras aguas
del río. (....) Para proyectar su desviada forma, en un nuevo regreso de
esbelto sol a la redonda.
16. Todo entiendo al mirar el vacío, que su deber estaba ya perdido. Sus
fuerzas habían ya devorado la esperanza. Ya fueron gozadas a plenitud,
las salidas de cada puerta y el regreso de ventana abierta al viento. No
tiene olor de envejecimiento, a pesar de venir ya viviendo, tantos
siglos al remoto inverso. (...)
17. Una noche deshecha, es una sombra borrada, como tinieblas pintada,
sobre la yerba derramada. De rojo verde desprendido de su página, como
un trozo de fondo del globo terrestre, inmensamente dentro de las hojas
azules del tiempo. El crepúsculo luego se disuelve, cual humedad de luna
caída en invierno. Un poco distante, del centro insondable del cielo,
casi lindante del inmediato ensombrecido suelo, se revierte en sentido
contrario del consuelo. (...)
18. En aquellos infinitos paisajes, limítrofes sublimes evanescentes. En
donde solamente se sentía la ingrávida felicidad, impalpable vastedad
hecho arte en fina pintura natural. En delicados colores encendidos, del
más puro y tierno sentimiento. (....)
19. En un sembrado silencio, de rociada oscuridad, como un abierto mundo
en una herida. Que salida del mutismo, y arrancada de su afonía, se
cierra así mismo como el día. Extraído del rincón de la vida, en un
rumor alejado por debajo de su sombra. (....) Los vetustos anhelos
estaban casi ya envueltos de dureza oscuridad, mientras que la escasa
agua tibia manaba, no era suficiente llegar a la nada para crecer una
planta sin hojas al exterior, tampoco alcanzaba llegar al nunca jamás
del río, menos engrosar de remota mirada la afluencia que atravesaba el
centro de la cuenca. En donde los geranios redondos como el cielo azul
grisáceo en oro rosado se regaban al pintado por el viento, igual que
una brocha jalada con fuerza se alejaba rápidamente la tarde color
naranja, para morirse inclinada al inicio de la triste noche.
20. Desde el fondo de mis sueños, llegué de repente al borde del abismo.
Una luz apagada se disuelve entre la tierra y el cielo, como una breve
entrada de tenue nube de colina, decoraba el desnivel opuesto del fondo,
tratando de alcanzar el extremo contrario de la lejanía, con el natural
parecido pensamiento. El viento llanamente arrastraba todo cuanto había
en el campo. El sol abrigaba a la desapasionada mañana. Las gélidas
construcciones y los plateados árboles, por más indiferentes pequeños,
siempre arrojaban sus friolentas sombras, hacia los distantes caminos
desolados. Dejando entrar a manera de dibujo, una delicada penumbra de
sol, casi amarilleado se sostenía cerca de la tristeza. (...) Luego
desaparecía en el reflejo del agua, dejando curiosamente un áspero
despintado, por donde vino de momento, como un florecido gladiolo del
valle, quedaba estampado en una vaga armonía, profundizada tras de la
distancia.
Nº 03
ROJO INTENSO DE ORO RUBI
FLORESTA REDONDA DE ALHELI.
21. A muy entrada del día, se abrió la claridad del cielo rosado.
Sentada sobre una mirada de sí misma, pintada de hermosa mañana se
subía, segura del silencio pensamiento contraído. Era sin duda una
pesadez movible, que cedía los secretos de la existencia. Respiraba algo
más frío, cubierto de polvo amarillo, sin que nadie dijera el lugar del
surco perseguido. Algo más fresco y distinto, que todas las flores de
hojas secas sin encanto, contiguos rodean a los ríos empujados por el
viento.
(
continúa ..... )
|